lunes, 27 de abril de 2009

Aventuras y “desventuras” de cinco andakanos en un balneario

Antes o después todos los andakanos llegaremos a pedir en alguna ocasión un balneario para recuperar energía y recibir los tratamientos adecuados.

Hemos elegido un balneario en Liérganes, un pueblo lleno de encantos que se van descubriendo en el lento caminar. Situado a 29 Km. de Santander, te sumerge en una atmósfera de silencio, paz y sosiego que cautiva a todo el que pasea por sus hermosas calles y sus recónditos lugares.

Nos hemos dedicado a recorrer los alrededores encontrando lindos pueblos con casas de piedra y vistosos escudos que van marcando el sendero al caminante.
Despejados senderos, y todos diferentes nos llevaron a conocer Pámanes, La Dehesa, Rubalcaba, Riotuerto, La Cavada, todos estos pueblos con vestigios de un pasado que han ido dejando una imborrable huella.
Sus gentes nos fueron mostrando a cada paso su amabilidad, sencillez y encanto dejando que pudiéramos apreciar parte de los tesoros del pueblo y descubrir otra forma de vida.

Liérganes, un agradable pueblo con verdes prados, situado en un valle rodeado de hermosas montañas, muy cerca del Parque Natural de Cabárceno y a pocos Kms de Santander, nos ha hecho percibir unos paisajes y un balneario cuyos orígenes datan de 1670, nos ha dejado impresionados. El edificio de 1862 con varias reformas posteriores conserva ese sabor a antiguo que hace que al pasar por sus galerías te sientas como una dama del siglo XIX.

Aprovechando bien el tiempo, a la vez que tomábamos los baños, disfrutábamos de la naturaleza recorriendo los senderos y el bosque de eucaliptos que teníamos por los alrededores. En una ocasión nos encontramos en una situación un poco complicada y difícil en la que Miguel tuvo que tomar decisiones serias y ¡vaya si lo hizo!.

No pretendía daros envidia, simplemente mi deseo es que pase el tiempo y poco a poco os vayáis uniendo a estos cinco relajados andakanos viajeros y aventureros.

Maribel de la Brena

jueves, 27 de noviembre de 2008

Alcornocales, Sierra Bermeja, Montejaque. nov-2008

En esta escapada, 11 al 14 de noviembre de 2008, nos hemos reencontrado con el pico de Los Reales de Sierra Bermeja, de nuevo atrapados con su paisaje a vista de pájaro, la costa, la Roca y enfrente África que parece alcanzarse con las manos, o así creen los que nos contemplan desde allí.
Pero las nuevas rutas descubiertas no dejan de ser tampoco sorprendentes.
Hemos subido por una pista buscando el canuto del río Guadalmesí, su nombre proviene del árabe, “río de las mujeres” que nace en la Sierra de la Luna, conjunciones estas que evocan algo mágico en este sendero. Realmente lo es.
La otra es el descenso hasta Sima de Hundidero que, es otra salida de la Cueva del Gato. Al iniciar el descenso el sol acompaña y reconforta, poco a poco todo cambia, te invade una atmósfera húmeda que estremece más aún cuando te encuentras en el cañón de la inmensa negra boca de la montaña de roca. Buscad a Justo y a Moka y tendréis una idea de su tamaño
Broche Im-presioante que compartimos con todos.

E. León

domingo, 20 de abril de 2008

DÍA IMPROVISADO

12 de Abril 2008


Cuando no se esperan las cosas, se cambian los planes previstos y surge “algo”, nunca esperas que pueda resultar un día extraordinario.
Hacía un día de Sol, con un aire fresquito, pero muy agradable nos acompañaría a lo largo de toda jornada. En este ambiente a alguien se le ocurrió preguntar: ¿Y si nos vamos a Portugal?Y hacia Sanlúcar de Guadiana nos encaminamos, Un pueblecito a orillas del río Guadiana y separado de su hermano portugués Alcoutin por los 200 metros que hay de orilla a orilla. Una barca situada en la orilla nos estaba invitando a pasar a la otra orilla y pisar tierra portuguesa, así lo hicimos y disfrutamos de la pequeña travesía como si de un crucero se tratara.
Los Castillos de cada uno de los pueblos situados uno frente al otro nos hablan de otros tiempos, de enfrentamientos, desordenes y guerras....
A la vuelta fue parada obligada Niebla, un pueblo rodeado por una muralla y levantándose majestuoso el Castillo que nos hizo transportar a los cuentos de la infancia, a épocas de caballeros y bellas damas a las que defender.
Fue un día lleno de colores, aromas, sueños e intimidades en el que nos sentimos felices disfrutando de cada momento compartido.

Maribel de la Brena